Lácteos, calcio y necesidades en adultos mayores

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La leche de vaca ha sido tema de infinidad de investigaciones en los últimos años, esto debido a su alto contenido de calcio, por su papel en la prevención de osteoporosis y por la disminución del riesgo de fracturas.

Es, además un alimento que es clasificado muy completo nutricionalmente por su densidad de nutrientes, es muy valorado por su proteína de alto valor biológico, aporte de fósforo, magnesio y vitaminas A y D.

Este alimento cumple un protagonismo importante durante casi todas las etapas de la vida; un adecuado consumo podría garantizar un aporte de calcio para mantener una mineralización ósea importante. El organismo humano contiene entre 1 y 2 kg de calcio en total, y aproximadamente el 99% se encuentra en los huesos y en los dientes.

En condiciones fisiológicas normales, cerca del 90% del calcio se absorbe en todos los segmentos del intestino delgado, especialmente en el duodeno, cuya capacidad de absorción depende de la cantidad de calcio presente en los alimentos y factores que refuerzan su absorción (vitamina D, la lactosa, los fosfopéptidos o derivados de la hidrólisis de la caseína y la proteína láctea) o compuestos que la disminuyen, como son los fitatos presentes en el pan integral, cereales y semillas, los oxalatos (espinaca, ruibarbo, nueces), los taninos (té), la fibra (celulosa, hemicelulosa, lignina), las pectinas de bajo metoxilo y las proteínas de origen animal principalmente carnes con alto contenido de aminoácidos azufrados (metionina y cisteína); el sodio y el té incrementan las pérdidas urinarias.

El exceso en la ingesta de fósforo, en especial cuando la de calcio es baja, incrementa la excreción fecal de este mineral.   Aunado a esto se ha determinado que la absorción de calcio es menor en los adultos mayores, es decir, disminuye aproximadamente un 30%, de ahí la importancia de asegurar un aporte de calcio suficiente durante toda la vida.

Considerando el aporte de calcio y de otros componentes de la leche, así como la importancia de promover una dieta variada y equilibrada, se recomienda a las personas adulta mayores el consumo diario de dos o tres porciones del lácteos.  La cantidad aproximada de calcio que un adulto debería recibir a diario ronda los 1000 mg; y en personas adultas mayores la ingesta de calcio sugerida podría ser 1200 mg/día.  Con una dieta regular el calcio se ha visto que es el único elemento que puede ser insuficiente para las necesidades de una persona mayor.

El calcio que circula disuelto en la sangre y el líquido extracelular es también crítico para numerosas funciones, ya que es necesario para el desarrollo y el mantenimiento del esqueleto, para las funciones neuromuscular y cardíaca; la evidencia científica señala una fuerte asociación entre una baja ingesta y disminución de la densidad mineral ósea, por lo tanto, la ingesta adecuada de este mineral puede tener impacto en la reducción de las fracturas originadas por osteoporosis.  Se estima que un incremento de masa ósea del 10% podría reducir el riesgo de las fracturas en un 50%.

Cuando las concentraciones de calcio en sangre están disminuidas, las hormonas que regulan el calcio se adaptan para hacer que el intestino absorba más, que el hueso libere y que el riñón evite eliminar a través de la orina una cantidad excesiva. Cuando hay una cantidad importante de calcio, disminuye la absorción, aumenta la excreción a través del riñón, y el hueso lo absorbe.

En su mayoría, los problemas de déficit de calcio se deben a que conforme pasan los años, empeora la absorción del calcio de los alimentos a través del intestino, y si una persona mantiene una dieta baja en calcio a lo largo de la vida, cuando se hace mayor puede que esté tomando menos calcio del necesario para su edad.

Un problema común de absorción de calcio, se deben muchas veces a la deficiencia de vitamina D.  Esta vitamina liposoluble es necesaria para conseguir una absorción intestinal adecuada y una excreción renal precisa de calcio. Un consumo adecuado de lácteos no solamente podría permitir una ingesta adecuada de calcio, sino también de vitamina D, ya que la mayoría de las veces está fortificada con esta vitamina.

Se ha demostrado que es beneficioso ingerir una cantidad suficiente de calcio y vitamina D, consumiendo alimentos fuente de calcio, como leche, queso o yogurt y aumentar el consumo de algunas de las frutas y vegetales de alto contenido en calcio, realizar actividades controladas al aire libre (para activar la vitamina D que estimulan los rayos del sol) y hacer ejercicio. Todo esto puede reducir la velocidad de la pérdida en la absorción de calcio.

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