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La Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), una alianza regional de las Américas, destacó que la introducción de un 10% de etanol en la gasolina (E10) en Guatemala, prevista a partir del 30 de junio de este año, representa una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad e independencia energética del país, al reducir levemente su vulnerabilidad frente a la volatilidad internacional de los precios del petróleo.
La organización señaló que el E10 ya forma parte de las políticas energéticas de más de 60 países que han incorporado biocombustibles líquidos como complemento a la oferta tradicional de aditivos basados en petróleo. Al provenir de fuentes renovables y de cadenas productivas distintas a las del petróleo, el etanol introduce una variable adicional de abastecimiento que puede contribuir a reducir la exposición de los países importadores frente a los movimientos internacionales del mercado petrolero.
La CPBIO indicó que la implementación del E10 debe entenderse como un estándar técnico de mezcla y no como una sustitución de la gasolina ni como una obligación de compra a un proveedor específico. La experiencia internacional muestra que este tipo de políticas puede desarrollarse dentro de esquemas de libre mercado, libre contratación y abastecimiento competitivo.
Asimismo, la Coalición explicó que, a nivel internacional, el etanol puede producirse a partir de distintas materias primas fermentables, como caña de azúcar, maíz, remolacha, sorgo u otras fuentes, según la realidad productiva de cada país. Por ello, su incorporación en la matriz de combustibles forma parte de una conversación más amplia sobre desarrollo agrícola, diversificación energética, competitividad y aprovechamiento de recursos renovables.
“En distintos países del mundo, el etanol ha dejado de verse únicamente como una alternativa ambiental y se ha consolidado como una herramienta económica, de desarrollo agrícola y de diversificación y seguridad energética. En contextos de alta volatilidad internacional de precios, los biocombustibles permiten diversificar la oferta, incorporar nuevas fuentes de abastecimiento y reducir la dependencia de un solo mercado”, señaló Agustín Torroba, especialista internacional en biocombustibles del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y secretario técnico y ejecutivo de la CPBIO.
Para la CPBIO, la adopción del E10 en Guatemala debe entenderse como parte de una agenda más amplia de modernización energética y competitividad nacional. Al incorporar un componente renovable en la gasolina, el país puede avanzar hacia una matriz de combustibles más limpia, moderna y alineada con las tendencias internacionales, sin alterar la dinámica regular de consumo de gasolina súper o regular para los usuarios.
“Países como Estados Unidos, Brasil, India y Argentina han incorporado o ampliado el uso de mezclas con etanol como parte de sus estrategias energéticas. En Estados Unidos, por ejemplo, el etanol se produce principalmente a partir del maíz; en Brasil, a partir de caña de azúcar; y en otros mercados se utilizan distintas fuentes, según sus capacidades productivas. Lo importante es que el etanol permite sumar una fuente renovable a la matriz de combustibles y aportar mayor resiliencia frente a los actuales precios internacionales del petróleo”, agregó Torroba.
La CPBIO señaló que la discusión sobre el E10 debe abordarse con información técnica, evidencia internacional y una visión de largo plazo. La organización considera que Guatemala se incorpora a una conversación energética regional que ya ha avanzado en múltiples mercados, donde los biocombustibles forman parte de las estrategias para diversificar la matriz de combustibles, reducir emisiones y fortalecer la seguridad energética.
La Coalición también manifestó su disposición de acompañar el diálogo público, técnico e institucional sobre los beneficios de los biocombustibles para Guatemala y la región.
