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Cada junio el mundo conmemora la Gastronomía Sostenible, un mes que nos invita a reflexionar sobre la manera en que producimos, preparamos y consumimos los alimentos. Aunque con frecuencia la conversación se centra en grandes desafíos globales como las cadenas de suministro, la producción agrícola o el desperdicio alimentario a gran escala, la realidad es que la sostenibilidad también se construye a partir de millones de decisiones cotidianas que ocurren todos los días dentro de los hogares.
«Cuando hablamos de sostenibilidad solemos pensar en cambios muy grandes, pero muchas veces el impacto comienza con decisiones simples que tomamos todos los días”, comparte Caroline Miranda, gerente de Marketing de Tramontina México. “Planificar mejor nuestras compras, aprovechar los alimentos de forma integral o elegir productos duraderos son acciones que, sumadas, pueden marcar una diferencia importante para las familias y para el entorno».
El consumo responsable está dejando de medirse únicamente por lo que compramos y cada vez más por cuánto tiempo logramos utilizarlo. De acuerdo con el reciente informe Healthy & Sustainable Living Report, de GlobeScan, los consumidores identifican la durabilidad y la calidad de los productos como dos de los atributos más importantes para reducir el impacto ambiental de sus hábitos de consumo, reflejando una creciente valoración por artículos diseñados para permanecer en uso durante años.
Es así como, después de estar acostumbrados a usar y desechar, la durabilidad está volviendo a ser una prioridad, esta vez por razones ambientales. Hacer que los objetos cotidianos duren más tiempo no sólo evita compras recurrentes, sino que también frena el desgaste de recursos que implica fabricar, transportar y descartar productos nuevos de manera constante.
Desde planificar mejor las compras para evitar desperdicios hasta aprovechar ingredientes de temporada o preparar más alimentos en casa, las pequeñas acciones pueden tener un impacto significativo tanto en el medioambiente como en la economía familiar. La gastronomía sostenible no es únicamente una tendencia; es una forma de relacionarnos de manera más consciente con los recursos que utilizamos y con los alimentos que llegan a nuestra mesa.
Sin embargo, la sostenibilidad en la cocina va mucho más allá de los ingredientes. También implica reflexionar sobre la manera en que consumimos los productos y herramientas que utilizamos para preparar, servir y conservar los alimentos. Durante años, gran parte de la conversación ambiental se enfocó en el reciclaje. Hoy, cada vez más expertos coinciden en que también es fundamental consumir menos y mejor, privilegiando productos diseñados para durar y mantenerse en uso durante largos periodos.
“La sostenibilidad en la gastronomía también comienza con las decisiones que se toman al equipar una cocina”, indica Caroline Miranda. “En Tramontina impulsamos prácticas de consumo más responsables mediante el diseño y fabricación de productos duraderos, elaborados con materiales de alta calidad que prolongan su vida útil y reducen la necesidad de reemplazos frecuentes”.
“A través de procesos productivos enfocados en la eficiencia y el aprovechamiento responsable de los recursos, la compañía contribuye a disminuir el impacto ambiental asociado al consumo de utensilios y herramientas de cocina, promoviendo una cultura donde la funcionalidad, la calidad y la permanencia se convierten en aliados de una gastronomía más sostenible”, explica Miranda.
La economía circular, un concepto cada vez más presente en las conversaciones sobre desarrollo sostenible, también encuentra un espacio dentro de la cocina. Más allá del reciclaje, este modelo propone extender la vida útil de los productos, reducir la necesidad de reemplazos frecuentes y aprovechar al máximo los recursos existentes. En otras palabras, la sostenibilidad también está en aquello que decidimos conservar.
El reto alimentario y la voz del consumidor
Otro aspecto fundamental de la gastronomía sostenible es el aprovechamiento integral de los alimentos. Utilizar ingredientes de temporada, planear los menús con anticipación y encontrar nuevas formas de emplear sobras o partes de los alimentos que tradicionalmente se desechan son prácticas que ayudan a reducir el desperdicio y a optimizar los recursos disponibles.
La magnitud del desafío es considerable. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para consumo humano en el mundo se pierde o desperdicia cada año. Esta cifra evidencia la importancia de adoptar hábitos que permitan aprovechar mejor los ingredientes y reducir las pérdidas desde los hogares.
En este sentido, cocinar se ha convertido en una actividad que combina múltiples beneficios. Además de contribuir al ahorro familiar y permitir un mayor control sobre la alimentación, también favorece la convivencia y la creación de hábitos responsables. La cocina ya no es únicamente el lugar donde se preparan los alimentos; es un espacio donde se comparten conocimientos, se transmiten tradiciones y se fortalecen vínculos entre generaciones.
La sostenibilidad también se ha convertido en un criterio cada vez más relevante para los consumidores. Según el estudio Voice of the Consumer, de PwC, más de 80% de las personas afirma estar dispuesta a adoptar cambios en su estilo de vida para reducir su impacto ambiental. Entre las acciones más mencionadas se encuentran disminuir el desperdicio de alimentos, consumir de manera más consciente y privilegiar productos con una mayor vida útil.
En el marco del mes de la Gastronomía Sostenible, la invitación es a reconocer que los cambios más importantes suelen comenzar con acciones sencillas. Cocinar más en casa, planificar las compras, aprovechar los ingredientes de forma integral y elegir productos diseñados para durar son decisiones que, aunque parezcan pequeñas, tienen el potencial de generar un impacto positivo duradero.
Porque la sostenibilidad va mucho más allá de lo que consumimos: Está en la forma en que cuidamos los recursos, reducimos el desperdicio y elegimos aquello que merece permanecer con nosotros durante muchos años.
