#RescueThePlanet #PlasticFreeJuly
La contaminación por plástico ya no puede entenderse únicamente como un problema de bolsas, botellas y empaques acumulados en ríos, lagos, calles y vertederos. Estudios científicos recientes han detectado micro y nanoplásticos y químicos asociaciados a este material en distintos tejidos y órganos humanos, mientras continúa la investigación para determinar sus consecuencias a largo plazo sobre la salud.
Plastic Free July surgió en Australia Occidental en 2011, cuando Rebecca Prince-Ruiz y un pequeño grupo de personas asumieron el reto de rechazar los plásticos desechables durante julio. Lo que comenzó como una iniciativa local se transformó en un movimiento internacional que promueve cambios permanentes en los hábitos de consumo. (1)
En el marco de Plastic Free July, Rescue the Planet hace un llamado a la población, empresas e instituciones guatemaltecas para reducir el consumo de plásticos de un solo uso y adoptar alternativas en otro materiales y reutilizables que permitan disminuir tanto la generación de residuos como la exposición innecesaria a estos materiales.
Guatemala ante una creciente presión por los residuos
Este llamado adquiere especial relevancia ante el proceso de cierre técnico del vertedero ubicado en el kilómetro 22 de la ruta al Pacífico, administrado por la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán, AMSA. El cierre, previsto el 31 de agosto 2026, plantea un desafío para más de 30 municipalidades que depositan sus residuos en este sitio y evidencia la necesidad de dejar de depender exclusivamente de los vertederos como destino único de los desechos. (2)
Los plásticos de vida corta, especialmente los empaques, recipientes, botellas, bolsas, vasos y cubiertos desechables, contribuyen de manera importante a esta presión. Guatemala genera cerca de medio millón de toneladas de residuos plásticos al año y, de mantenerse la tendencia actual, esa cifra podría aumentar hasta 860 mil toneladas para 2040. En un momento en que el país enfrenta el cierre del vertedero de AMSA y la comunidad científica alerta sobre la presencia de microplásticos en órganos humanos, Rescue the Planet hace un llamado a reducir el consumo de plásticos de un solo uso en el marco de Plastic Free July. (3)
“El cierre del vertedero de AMSA debe llevarnos a una reflexión urgente: Guatemala no puede seguir consumiendo productos que usamos pocos minutos, pero que permanecen por siglos en el ambiente. No existe infraestructura capaz de resolver una generación de desechos que continúa creciendo. La primera acción tiene que ser reducir lo que consumimos y desechamos”, afirmó Sergio Izquierdo, director de Rescue the Planet.
Lo que hoy sabe la ciencia
En 2025, una investigación publicada en Nature Medicine confirmó la presencia de micro y nanoplásticos en muestras humanas de riñón, hígado y cerebro. El estudio encontró que las concentraciones observadas en tejido cerebral eran entre siete y treinta veces superiores a las registradas en el hígado y los riñones. Además, la masa total de plásticos encontrada en las muestras cerebrales analizadas aumentó aproximadamente un 50 % entre 2016 y 2024. Documentaron que en pacientes con demencia se encontraban una deposición mayor de estas partículas en el tejido cerebral. [4] En un estudio realizado 2023 y publicado en la revista PLOS.One, se relaciona también la falta de eliminación de substancias plastificantes BPA y MEHP con la presencia de enfermedades del espectro del Autismo y déficit de atención. (4)
Los investigadores aclararon que estos hallazgos son asociativos y todavía no permiten establecer que los microplásticos sean responsables directos de enfermedades neurológicas. Sin embargo, consideran necesario ampliar las investigaciones para comprender completamente las posibles consecuencias de su acumulación en el organismo.[5]
Otro estudio, publicado en 2024 en The New England Journal of Medicine, analizó placas extraídas de las arterias carótidas de pacientes sometidos a cirugía. Las personas en cuyas placas se detectaron micro y nanoplásticos presentaron, durante aproximadamente 34 meses de seguimiento, un riesgo 4.5 veces mayor de sufrir infarto, accidente cerebrovascular o fallecer por cualquier causa, en comparación con quienes no presentaron partículas detectables.[6]
La Organización Mundial de la Salud también reconoce que las personas pueden exponerse a micro y nanoplásticos mediante los alimentos, el agua y el aire. La institución advierte que todavía existen incertidumbres importantes sobre sus efectos y que se requiere más investigación para evaluar adecuadamente los riesgos. Al mismo tiempo, sostiene que reducir la contaminación plástica puede disminuir la exposición humana y producir beneficios ambientales y de bienestar.[7]
Además de la presencia de microplásticos en el organismo, la comunidad científica mantiene una creciente preocupación por la exposición a sustancias químicas presentes en algunos plásticos, como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos. Estos compuestos son reconocidos como disruptores endocrinos, es decir, sustancias capaces de interferir con el funcionamiento normal del sistema hormonal. Diversas investigaciones los han asociado con alteraciones reproductivas, problemas del desarrollo, trastornos metabólicos y un mayor riesgo de algunas enfermedades crónicas, por lo que organismos internacionales y sociedades científicas recomiendan reducir la exposición siempre que sea posible. [8]
“Hace algunos años hablábamos del plástico como una amenaza para los océanos, la fauna y los ecosistemas. Hoy sabemos que sus partículas y químicos asociados también han sido encontradas dentro del cuerpo humano, incluso en arterias y tejido cerebral. Aunque la ciencia todavía investiga la totalidad de sus efectos, esperar a tener todas las respuestas no debe ser una excusa para dejar de consumir estos productos que son totalmente innecesarios.”, agregó Izquierdo.
Rescue the Planet recomienda comenzar con medidas prácticas: utilizar botellas y recipientes reutilizables de vidrio o acero inoxidable, llevar bolsas duraderas, rechazar pajillas y cubiertos desechables, evitar alimentos calientes en recipientes plásticos desechables y duroport, preferir productos con menos empaque y promover sistemas de reutilización en comercios, oficinas, centros educativos y actividades públicas.
Plastic Free July no propone eliminar todos los plásticos de manera inmediata, sino identificar aquellos productos de un solo uso que pueden evitarse. Reducirlos desde el origen disminuye la presión sobre los vertederos, previene que más residuos lleguen a los ecosistemas y representa una acción preventiva frente a los riesgos invisibles que la ciencia continúa investigando.
“¿Y tú, qué cambio en tus hábitos de consumo te propones hacer?”, es el reto que Izquierdo hace a los buenos guatemaltecos.
