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La forma en que las instituciones financieras gestionan sus riesgos está cambiando. Hoy, amenazas como los ciberataques, el cambio climático, las nuevas exigencias regulatorias y la incertidumbre geopolítica ya no representan desafíos aislados, sino factores que pueden afectar simultáneamente la operación, las carteras de crédito y la estabilidad de las organizaciones.
Así lo señala el informe “El Futuro del Riesgo Financiero: Gestionando el riesgo sistémico en el nuevo panorama financiero de América Latina”, elaborado por WTW, que analiza las principales tendencias que marcarán la agenda del sector financiero en la región durante los próximos años.
Entre los hallazgos más relevantes destaca el crecimiento de las amenazas cibernéticas. Actualmente, las organizaciones de la región reciben en promedio 2,640 ciberataques semanales, mientras que el fraude digital en banca móvil registró un aumento de 155% durante 2025. El informe también advierte sobre el incremento de los ataques de ransomware y los riesgos asociados a la creciente dependencia de proveedores tecnológicos y plataformas digitales.
El estudio señala además que el riesgo climático está adquiriendo una relevancia cada vez mayor para el sector financiero. Sin embargo, el 41% de los bancos latinoamericanos aún no cuenta con mecanismos formales para identificar, analizar y gestionar este tipo de riesgos, pese a que fenómenos como sequías, inundaciones y eventos climáticos extremos pueden afectar directamente activos, garantías y carteras de crédito.
A ello se suma un entorno regulatorio más exigente, impulsado por nuevas disposiciones relacionadas con resiliencia digital, gestión de riesgos climáticos, inteligencia artificial y protección de datos. Paralelamente, factores geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a los mercados. Según el informe, siete países de América Latina, que representan el 52% de la población regional, atravesarán procesos de transición presidencial durante 2026, con posibles implicaciones para las políticas económicas, los marcos regulatorios y las decisiones de inversión.
Para WTW, este escenario exige que las instituciones financieras evolucionen hacia modelos de gestión más integrales, capaces de anticipar riesgos emergentes y fortalecer su capacidad de adaptación frente a cambios cada vez más rápidos.
«Las organizaciones que liderarán la próxima década no serán necesariamente las que logren evitar todos los riesgos, sino aquellas que desarrollen la capacidad de comprenderlos mejor, medirlos con mayor precisión y responder con agilidad. La resiliencia ya no es únicamente una herramienta de protección; se ha convertido en una ventaja competitiva para operar y crecer en un entorno caracterizado por la incertidumbre», señaló Luis Flores, gerente general de WTW Guatemala.
El informe concluye que las instituciones mejor preparadas serán aquellas que logren integrar la gestión de riesgos cibernéticos, climáticos, regulatorios y geopolíticos dentro de una visión estratégica que les permita responder con mayor eficacia a un entorno cada vez más dinámico.
