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Las remesas pueden ser mucho más que un ingreso para cubrir gastos del mes. Cuando se administran estratégicamente, pueden ser una herramienta para mejorar la estabilidad económica del hogar.
Las remesas familiares representan una de las principales fuentes de ingresos para miles de hogares guatemaltecos y un importante motor de la economía del país. En 2025, Guatemala recibió un récord de US$25.5 mil millones en remesas familiares, un crecimiento del 18.7% respecto al año anterior, según datos de Banguat.
Más allá de estas cifras, el verdadero impacto de las remesas depende de cómo cada familia administra esos recursos. Cuando se planifican estratégicamente, pueden ser mucho más que un ingreso para cubrir los gastos del mes, se convierten en una herramienta para fortalecer la estabilidad económica del hogar, crear hábitos de ahorro y alcanzar metas financieras a largo plazo; incluso para el impulso de algún emprendimiento.
«Las remesas representan una oportunidad para fortalecer las finanzas familiares. Cuando existe una planificación adecuada, ese dinero puede contribuir no solo a cubrir gastos, sino también a generar ahorro, reducir deudas e invertir en metas que mejoren la calidad de vida de toda la familia», explica Juan Maldonado, Vicepresidente de Relaciones Institucionales y Gobierno Corporativo de BAC Guatemala.
¿Por qué es importante planificar el uso de las remesas?
Al recibir un ingreso sin tener una planificación previa, es común que el dinero se destine por completo al consumo inmediato, cuando existe una amplia oportunidad de invertir para el futuro. Además, también es importante considerar qué tipo de cuenta e institución financiera ofrece más beneficios al recibir tu remesa; desde promociones, comisiones, seguridad, etc.
Para ello, BAC cuenta con la opción Mi Remesa BAC, en la que los guatemaltecos pueden recibir sus remesas y acceder a promociones, con tasas bajas de comisión, con la facilidad de acceso digital y muchas ventajas más.
Para ahorrar, se recomienda que cada familia defina desde el momento en que recibe la remesa cuál será el destino de esos recursos, priorizando las necesidades más importantes y reservando una parte para objetivos de mediano y largo plazo.
«Mantener los recursos en una cuenta permite acceder de forma segura al dinero, llevar un registro de los movimientos, ahorrar de manera más sencilla y utilizar otros productos financieros que pueden apoyar el cumplimiento de metas, como cuentas de ahorro o inversiones; además de aprovechar las promociones y sorteos que ofrecen este tipo de cuentas», comenta Maldonado.
Cómo administrar las remesas estratégicamente
1. Revisar el presupuesto: El presupuesto es la base con la que el dinero rinde mejor; todo el dinero personal o de familia, debe responder a las prioridades que se establezcan en él. Así, entre los ingresos se contempla el dinero que proviene de la remesa.
2. Cubrir primero las necesidades esenciales: El primer destino de la remesa debe atender los gastos indispensables del hogar, como alimentación, vivienda, servicios básicos, educación, transporte y salud. Esto permite garantizar el bienestar de la familia antes de asumir otros gastos.
3. Reducir deudas: Si existen deudas con tasas de interés elevadas, destinar parte de la remesa a disminuir esos saldos puede representar un beneficio importante para las finanzas del hogar. Reducir las obligaciones financieras permite liberar recursos para otros objetivos en el futuro.
4. Destinar una parte al ahorro: No es necesario ahorrar grandes cantidades para empezar. Lo importante es crear el hábito de apartar un porcentaje de cada remesa, por más pequeño que sea. Con el tiempo, este ahorro puede convertirse en un fondo para emergencias o en el capital para alcanzar metas importantes. Una herramienta práctica para definir el destino de cada remesa es la regla 50/30/20, que propone destinar el 50% a necesidades esenciales, el 30% a gastos personales y el 20% al ahorro.
Aunque cada familia tiene una realidad diferente y estos porcentajes pueden ajustarse según sus necesidades, este método ayuda a distribuir mejor los recursos y a procurar que una parte de cada remesa contribuya a fortalecer la salud financiera del hogar.
5. Pensar en el largo plazo: Una vez cubiertas las necesidades inmediatas, las remesas también pueden utilizarse para impulsar proyectos que generen bienestar sostenido, como invertir en educación, empezar un emprendimiento o crear un fondo a plazo fijo para futuras metas.
Evite que la remesa desaparezca sin darse cuenta
BAC recomienda registrar durante un mes completo en qué se utiliza la remesa. Este ejercicio permite identificar gastos que podrían reducirse y encontrar oportunidades para ahorrar más sin afectar la calidad de vida.
Toma en cuenta estos consejos financieros para mantener tu salud financiera y recuerda que BAC cuenta con distintas herramientas para brindarte consejos de finanzas positivas en https://finanzaspositivas.com/guatemala y el pódcast «Hágale Números» en Spotify: https://www.baccredomatic.com/es-gt/personas/landing/podcast-hagale-numeros
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