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La ciberseguridad está dejando de ser un asunto exclusivo de los sistemas informáticos para convertirse en un componente esencial de la continuidad de las redes y los servicios digitales. En Guatemala, esta realidad cobra especial relevancia mientras el país amplía su infraestructura de conectividad y fortalece las capacidades institucionales para prevenir, detectar y responder ante amenazas digitales.
El Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) informó que durante 2025 sus sistemas enfrentaron más de 28,4 millones de intentos de ataques externos, sin que se produjeran interrupciones en sus operaciones ni pérdida de información. De acuerdo con el Gobierno de Guatemala, este resultado estuvo acompañado de inversiones en ciberseguridad orientadas a proteger la continuidad de la gestión financiera del Estado.
El dato muestra la dimensión que puede alcanzar la presión sobre las infraestructuras digitales que sostienen servicios esenciales. A medida que más procesos y servicios dependen de redes y plataformas conectadas, la seguridad deja de concentrarse únicamente en la información almacenada y pasa a involucrar también la infraestructura que permite transmitirla y mantener disponibles los servicios.
Para Juliana Aguilera, Account Manager Americas de JSC Ingenium, este escenario evidencia la necesidad de incorporar la seguridad desde la propia arquitectura de las redes.
“La protección no puede comenzar únicamente cuando la información ya está circulando. Debe incorporarse desde la arquitectura de la red, con mecanismos de autenticación, gestión de sesiones, monitoreo del tráfico y capacidad para identificar y responder rápidamente ante comportamientos anómalos. De ello depende no solo la protección de los datos, sino también la continuidad de los servicios”.
Esta necesidad también está presente en la evolución de las telecomunicaciones del país. En septiembre de 2026, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda y la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) presentaron el Plan Nacional de Conectividad Digital, orientado a ampliar la cobertura y fortalecer la infraestructura digital de Guatemala. Durante su presentación, el Gobierno destacó la necesidad de avanzar hacia redes modernas con mayor cobertura, capacidad y resiliencia.
El propio Plan Nacional de Conectividad Digital contempla entre sus líneas prioritarias la expansión de la conectividad en zonas rurales, periurbanas y de difícil acceso, el aprovechamiento de infraestructura existente y el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras. La SIT también plantea, dentro de sus objetivos, conectar hasta 23.500 servicios públicos para 2029.
En paralelo, Guatemala avanza en la construcción de un marco institucional específico para responder a los riesgos digitales. En octubre de 2026, el Congreso informó que la iniciativa 6347, que propone una ley marco de ciberseguridad, recibió un nuevo dictamen favorable con modificaciones y continúa su trámite legislativo. El proyecto plantea crear una estructura nacional para la prevención, detección y respuesta ante incidentes, incluyendo un Consejo Nacional de Ciberseguridad, una Dirección Nacional de Ciberseguridad y un Centro de Respuesta a Incidentes de Ciberseguridad de Guatemala.
La discusión legislativa llega en un momento en el que las propias instituciones de telecomunicaciones están reforzando sus capacidades. En agosto de 2026, la SIT informó que participa en espacios de coordinación interinstitucional para mejorar la prevención, identificación y atención de posibles amenazas cibernéticas, dentro de la hoja de ruta del Sistema Nacional de Ciberseguridad del Organismo Ejecutivo.
“Cuando las redes sostienen servicios esenciales, la ciberseguridad deja de ser una capa adicional y pasa a formar parte de la operación cotidiana. Tener visibilidad sobre lo que ocurre en la red, detectar anomalías y actuar con rapidez permite reducir el impacto de una amenaza y mantener la disponibilidad de los servicios”, añade Aguilera.
En este escenario, proteger las telecomunicaciones implica mirar más allá de los dispositivos y de los datos almacenados. La autenticación, el control de las sesiones, la supervisión del tráfico y la capacidad de detectar comportamientos anómalos forman parte de una estrategia orientada a preservar la disponibilidad, integridad y continuidad de las redes.
Para operadores y proveedores tecnológicos, el desafío está en incorporar estas capacidades de seguridad dentro de la propia gestión de las comunicaciones, especialmente en un entorno donde Guatemala busca ampliar su conectividad y construir una infraestructura digital con mayor capacidad y resiliencia.
En línea con estas exigencias, JSC Ingenium obtuvo en 2026 la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) de España, categoría Media, bajo la supervisión del Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT). La certificación valida los sistemas de información que sustentan el desarrollo, implantación y mantenimiento del software de la compañía y refuerza su capacidad para operar en entornos regulados y de alta exigencia.
