Historias que inspiran: Voluntarios Samsung en Alotenango

Samsung Electronics es una de las empresas tecnológicas más conocidas a nivel global. Un gigante tecnológico que además de poder presumir de ser el mayor vendedor de dispositivos móviles, de ser punta de lanza de la innovación, lidera uno de los sectores más competitivos y retadores en la actualidad.

Bajo el lema Do What You Can’t, haz lo imposible, esta empresa ha sabido reinventarse e innovar, afrontar riesgos para otros inasumibles, siempre con el afán de superación como fuerza motriz. Do What You Can’t, no es solo un enunciado corporativo, es el ADN sobre el que se erige la visión de inspirar el mundo, de crear el futuro.

Sin embargo, lejos de los laboratorios punteros en investigación, de las salas de I+D y de los centros de toma de decisión, también es posible encontrar el poder de inspirar y construir historias de futuro.

Han pasado ya dos meses desde que el guatemalteco Volcán de Fuego hiciera erupción arrastrando consigo cientos de hogares, familias e historias que aún se estaban forjando. Suman hoy más de 400 el número de familias afectadas.

Un estado de calamidad que perdura, decenas de personas desplazadas y alojadas temporalmente en albergues y casas de familia, con el peso de la incertidumbre sobre sus hombros, pero con pequeños destellos de esperanza en sus rostros.

San Juan Alotenango es una localidad especial. Muy próxima a las faldas del volcán de Fuego, en las últimas semanas ha visto como su población se triplicaba al dar cobijo a las familias de San Miguel los Lotes y otros pueblos aledaños, hoy sepultados bajo metros de sedimento. En este pueblo tiene su sede la ONG Bendición de Dios, una organización con una larga trayectoria en la promoción de la educación como motor de cambio y con la que Samsung ha estado en contacto desde que hiciera erupción el volcán.

El 1 de agosto de 2018, a dos meses de la trágica erupción, San Juan Alotenango y Bendición de Dios recibieron a 17 voluntarios de Samsung, cargados con una humilde pero sincera contribución al bienestar de las familias damnificadas. Humilde porque poco pueden hacer las donaciones para devolver las vidas que dejaron atrás esas familias. Sincera porque cada una de esas personas a las que se entregaron los más de 120 kits familiares de artículos personales representan vivamente el espíritu del Do What You Can’t.

«En Samsung creemos que la riqueza más grande de cada país está en su gente. Es esta la razón por la que constantemente invertimos en el desarrollo de los jóvenes y niños de bajos recursos. Sin embargo, en esta oportunidad nos unimos a una necesidad común, buscar que las personas que sufrieron la erupción del Volcán de Fuego tengan un poco de alivio, que sepan que no están solos en este proceso y que cuentan con nosotros sobre todo en esta etapa de recuperación donde la inmediatez de la respuesta a la emergencia ha cesado y los recursos de apoyo tienden a disminuir» señaló Nicole Orillac, Gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung.

En la gente está la riqueza más grande de un país, y no hay mejor ejemplo de esta afirmación que la esperanza que dejan entrever personas como María*, una joven madre, huérfana, desolada por la pérdida de 3 hermanos, de su hogar en San Miguel los Lotes, pero con el deseo de obsequiarle a su hija Mariana* de 4 años un futuro más esperanzador, una oportunidad.

«Nuestro hogar estaba ahí en colonia San Miguel los Lotes. Éramos una familia bastante grande, de 13 personas. Ha sido muy difícil perder a mis padres, a mis hermanos, nos ha costado mucho, lo hemos perdido absolutamente todo. Ahora estamos albergados en casa de mi cuñada, pero la necesidad que hay en nuestro hogar es mucha. Puedo pedir un montón de cosas, pero no me pueden devolver a mi papa ni a mis hermanos (…) Desearía que todo esto fuera como un sueño, volver a tener el amor de nuestros padres y nuestros hermanos. Yo lo que anhelo es una vida tranquila para mi hija, que nunca tenga que vivir esto».

Un relato como tantos otros y que, sin embargo, no nos deja indiferentes. Julio César García González, director de la ONG Bendición de Dios y para muchos algo más que un padre, lo relataba de esta manera: «Nuestro mayor reto es hacer que cada de uno de estos chicos, jóvenes, sepan que merecen una oportunidad».

El compromiso de Samsung con las comunidades es facilitar estas oportunidades, vocación que se plasma a través de su programa de Ciudadanía Corporativa y por medio de la tecnología de vanguardia al servicio y beneficio de las personas.

«Es muy gratificante ver los rostros de felicidad y alegría, escuchar de esas personas su agradecimiento y su bendición hacia nosotros (…) es un claro mensaje de que sí podemos hacer más y que nuestro tiempo es más valioso de lo que creemos, sobre todo cuando lo dedicamos a los demás», destacó Leslie Martínez, colaboradora en el área de compras en Samsung y uno de los 17 voluntarios de Samsung que por un día compartieron con las familias afectadas de San Juan Alotenango.

Se trata de cambiar historias, de contribuir a que cada una de estas personas pueda superar la adversidad, revertir la injusticia en la que le ha tocado vivir. Se trata de vencer lo imposible.

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